Pasamos muchos minutos en la sala de espera del médico, no podemos elegir el especialista que queremos, las intervenciones o pruebas médicas a las que debemos someternos pueden demorarse durante meses. Son algunos de los inconvenientes de la sanidad pública. Pero tenemos una alternativa: los seguros de salud nos ofrecen una asistencia rápida, de calidad y personalizada, donde podemos elegir el facultativo, la clínica e incluso la fecha.
Un seguro de salud es un contrato firmado entre una persona o asegurado y una compañía aseguradora. El asegurado recibe una asistencia sanitaria a cambio de una serie de primas o cuotas que se fijan en función de las coberturas contratadas.
Además, hay dos tipos de seguros de salud, los de garantía de reembolso o indemnización y los de asistencia sanitaria. En los primeros podremos elegir el especialista que más nos guste, aunque no entre dentro del cuadro médico ofertado por la aseguradora y la compañía abonará un porcentaje estipulado en concepto de reembolso. El otro tipo de seguro es por prestación de servicio. En este caso, la compañía aseguradora proporciona los servicios sanitarios necesarios y que previamente hemos pactado a cambio de una cuota o prima que puede ser mensual o anual.


